






En diálogo con CLUBminero, Soledad Méndez y Mercedes Pagés, de Relaciones Comunitarias del Proyecto Vicuña, hablan de las historias de vida que hay detrás del libro que editaron sobre mujeres emprendedoras de Iglesia.
De esto hablamos en la Casa de San Juan, con motivo de la presentación del libro Volver a nacer en Iglesia, en el encuentro de Mujeres y Minería.
+ ¿Qué es una emprendedora de Iglesia? Una mujer emprendedora es una mujer que se forja su propio camino desarrollando un negocio a partir de algo que sabe hacer. Puede ser gastronómica, artesanía, tejedora, costurera. Pueden brindar servicios. Y desde el Proyecto Vicuña las hemos nucleado en un programa de inversión social que busca fortalecerlas a ellas como mujeres, a sus emprendimientos e intenta acercar recursos para crear la primera red de mujeres iglesianas, de mujeres emprendedoras de Iglesia.
+ Son 64 mujeres, pero 53 quisieron plasmar sus historias. Y le voy a preguntar a Mercedes, en este caso, si tuviéramos que elegir un par de casos arquetípicos, genéricos, interesantes, que rompan con el prejuicio de lo que se entiende como la vieja telera o lo que fuera de la artesanía criolla.
+ Cada historia que está plasmada en este libro tiene su particularidad y su encanto.
+ Para rescatar algunos de estos emprendimientos que han trascendido lo común, tenemos a Raquel Varela, que es una tejedora al telar iglesiana, que sus tejidos han llegado hasta Francia. Hoy vende sus tejidos en el mercado artesanal de San Juan y no le alcanza con su producción, que ya tiene que seguir haciendo para poder cumplir con lo que le piden.
+ Otra emprendedora es Sandra Muñoz. Llegó con una idea al programa Mujeres en Red y hoy su idea es realidad. Tiene una lavandería que se llama Aroma de Montaña, en Tudcum, y brinda servicios no solo a empresas mineras, sino también a hoteles y empresas de catering.
+ Mujeres en Red sigue capacitándonos, aprendiendo este año mucho sobre educación financiera, porque si los números no cierran, la realidad es que los emprendimientos terminan cayéndose y una buena economía en el emprendimiento es también lo que garantiza su sostenibilidad en el tiempo, además de esta empoderación del rol de la mujer.
+ Nuestra intención es tratar de ampliar los canales comerciales de esta red, que la red cada día, que cada una de estas mujeres logre trascender iglesia y tener clientes y proveedores, es decir, toda la cadena de valor de cada emprendimiento, iglesiana, sanjuanina, fuera de San Juan, es decir, tratamos de visibilizar esta red de mujeres y para eso estas chicas se capacitan y mucho en lo que es digitalización. Qué notable. Otras formas de volver a nacer.









