VOCES Por: CLUBminero10/02/2026

Dávila: Minerales críticos argentinos, entre USA y Chile

Puro Chile. La imponente Cordillera de San Agustín, vista desde Argentina

ROLANDO DÁVILA*

El acuerdo de minerales críticos entre Argentina y Estados Unidos, sumado al tratado de integración minera con Chile, coloca al país frente a una ventana de oportunidad que no se abre todos los días. No estamos hablando solo de atraer inversiones para unos cuantos proyectos, sino de definir qué tipo de minería queremos para las próximas décadas y qué lugar va a ocupar Argentina en la cadena global de valor de los minerales de la transición energética.

Después de haber trabajado como ejecutivo y como consultor en proyectos de cobre de clase mundial en el país, veo con claridad que la respuesta debería ser nítida: necesitamos más minería, pero una minería sostenible, moderna y competitiva.

Es decir, una minería capaz de producir a escala, con costos eficientes, pero también con estándares ambientales, sociales y de gobernanza que nos permitan acceder a los mercados más exigentes y reducir al mínimo el riesgo de conflictos y parálisis de proyectos. No es una cuestión de imagen: es un requisito de negocio.

Chile acelera regreso al oro: Los proyectos en 2026

Ese aprendizaje se repite en todos los ámbitos donde me tocó participar, tanto interactuando con el sector público de distintos países; como asesorando a compañías globales de ingeniería y construcción. En todos los casos, los proyectos que logran avanzar son los que integran desde el inicio la variable socioambiental en el diseño técnico y económico, no los que la tratan como un apéndice del estudio de impacto ambiental.

En este contexto, el tratado minero con Chile es mucho más que un acuerdo técnico. Es la base para pensar corredores binacionales de cobre, litio y otros minerales, compartir infraestructura, armonizar regulaciones y presentar un “bloque andino” confiable frente a Estados Unidos y otros grandes consumidores. Si usamos bien esa herramienta, podemos convertir la frontera en un espacio de integración productiva y no en una barrera administrativa.

Ahora bien, integración y minerales críticos por sí solos no alcanzan. La competitividad del sector en el siglo XXI se juega en tres planos: gestión ambiental inteligente, relacionamiento serio con comunidades y pueblos originarios, y un enfoque de desarrollo de proveedores locales y valor agregado. Esa es, en definitiva, la agenda de la minería sostenible: operar hoy sin hipotecar el mañana, al tiempo que se maximiza el impacto positivo en los territorios.

Ahora bien, integración y minerales críticos por sí solos no alcanzan. Una buena regulación ambiental es un seguro para la inversión.

El primer pilar, lo Ambiental: uno de los temas centrales para Argentina es el agua. La discusión sobre la adecuación de la ley de glaciares lo demuestra con claridad. Como alguien que ha tenido que revisar proyectos y decisiones en alta cordillera, no tengo dudas de que el país necesita un marco de protección de glaciares y ambiente periglacial sólido, basado en información científica y reglas claras; no en ideologías extremas de escritorio.

No para frenar la minería, sino para darle previsibilidad y promover minería sostenible. Cuando empresas, provincias y comunidades saben dónde se puede y dónde no se puede desarrollar proyectos de alta cordillera, se reducen la litigiosidad, los tiempos muertos y la conflictividad crónica.

Una buena regulación ambiental es, en ese sentido, un seguro para la inversión. Obliga a planificar mejor, a usar el agua con eficiencia, a incorporar tecnologías de monitoreo y a diseñar los proyectos pensando desde el primer día en el cierre y la rehabilitación. Esa manera de trabajar es la que exigen los acuerdos de minerales críticos, los bancos de desarrollo y los fondos globales que van a financiar la expansión del sector.

Daniel Bosque: Críticos y (muy) Raras. And now what?

El segundo pilar es lo Social: Hoy ningún proyecto, por más recurso que tenga, puede avanzar sin construir confianza en el territorio. No alcanza con la aprobación de un estudio de impacto ambiental. Hace falta presencia de largo plazo, información clara, espacios de diálogo temprano y beneficios tangibles para la población local.

Desde la experiencia de reuniones complejas en territorios donde conviven expectativas económicas y temores ambientales legítimos, puedo asegurar que la diferencia la hacen la transparencia, la coherencia en el tiempo y la capacidad de cumplir lo que se promete. Un proyecto con conflictos permanentes es un proyecto financieramente más caro y más frágil.

El tercer pilar es el desarrollo de proveedores y servicios locales (Gobernanza): Si Argentina quiere aprovechar de verdad el acuerdo de minerales críticos y el tratado con Chile, tiene que abandonar la lógica de enclave y avanzar hacia una minería que encadene con industria, servicios, tecnología y formación de capital humano.

Eso implica políticas activas de contenido local, programas de capacitación, innovación en conjunto con universidades y centros tecnológicos, y una visión de clúster minero que convierta a las provincias en plataformas de desarrollo, no solo en territorios extractivos.

En varios proyectos de cobre donde he participado, se vio claramente que cuando se apuesta por proveedores locales, la curva de aprendizaje es rápida y el impacto territorial es incomparablemente mayor.

Garzón: ¿Quién está explorando metales críticos y dónde?

Mirado así, ser promotor de la minería sostenible no es colocarse en una vereda “ambientalista”, sino apostar por la única minería que tiene futuro. La industria que combine altos estándares técnicos, cuidado del entorno y una relación madura con las comunidades va a ser la que atraiga los mejores socios, los mejores contratos y el capital más competitivo. La alternativa es seguir discutiendo proyecto por proyecto, a los empujones, mientras otros países de la región nos pasan por encima.

El momento para dar este salto es ahora. Con el acuerdo de minerales críticos con Estados Unidos en marcha, el tratado con Chile vigente y el debate de la ley de glaciares sobre la mesa, Argentina tiene todos los elementos para construir un marco de minería sostenible propio, serio y exportable, alineado con los estándares internacionales de ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

Si logramos hacerlo, dejaremos de preguntarnos si la minería “es posible” y empezaremos a discutir algo mucho más interesante: cómo convertirla en uno de los motores principales del desarrollo argentino del siglo XXI.

*Rolando Dávila ha sido ejecutivo y consultor en proyectos mineros de cobre de clase mundial en Argentina y ha asesorado a compañías globales de ingeniería y construcción.