ENERGÍA TÉLAM / CLUBminero 19 de mayo de 2023

OTASA: YPF volvió a exportar crudo a Chile. Pipelines: El mapa global

OTRO INDICADOR DEL AUGE DE LA PRODUCCIÓN NEUQUINA. INFORME: LOS OLEODUCTOS EN EL PLANETA

Oleoducto Trasandino: Dos puntas tiene el camino

YPF y la Empresa Nacional del Petróleo  (ENAP) chilena iniciaron, desde la planta de Puesto Hernández, en Neuquén, la ejecución de un acuerdo que se extenderá por 45 días para enviar a Chile 41000 bpd   de Vaca Muerta. 

La Argentina retomó así la exportación de crudo a Chile, luego de 17 años sin envíos, con el bombeo del crudo de Vaca Muerta que la empresa YPF realizará a través del Oleoducto Trasandino (Otasa) en una puesta a punto que se extenderá por los próximos 45 días, como etapa final de la rehabilitación del ducto que atraviesa la Cordillera de los Andes. 

Luego de varios meses de pruebas para comprobar el buen estado del oleoducto, que se mantiene inactivo desde 2006, el crudo comenzò a ser bombeado desde la planta de Puesto Hernández, en Neuquén, con destino a la refinería de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), en Chile. 

“Llevamos ya 17 años sin utilizar este oleoducto y ahora estamos a punto de reactivarlo para poder exportar y generar divisas para el país. Los ensayos se han realizado con éxito”, manifestó el mandatario provincial.

YPF es la operadora de la inyección del crudo tras el acuerdo comercial con ENAP de Chile, un contrato que se extenderá por 45 días, durante los cuales se considera la venta de cerca de 41.000 barriles diarios. 

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ENAP, a su vez, permitirá también realizar pruebas tempranas de importación de crudo desde Argentina; y por el lado logístico y operacional le entregará información esencial para tomar definiciones futuras para la firma de nuevos contratos comerciales con otras productoras de la Cuenca Neuquina.

OTASA - ENAP (36,25%), YPF (36%) y la estadounidense Chevron (con 27,75%) - vincula Vaca Muerta con Chile, con  16" y 427 kM. 

Puede transportar 115.000 bpd ( 17.500 m3/día), pero hasta tanto se buscará normalizar el flujo tras cumplir las pruebas necesarias para su rehabilitación, lo que garantizará el despacho de petróleo a Chile y a otros mercados del Pacífico a través del puerto de Concepción. 

El gobernador neuquino Omar Gutiérrez destacó el trabajo que se realiza desde hace meses para “poner nuevamente en funcionamiento el oleoducto, que permitirá anticipar y acelerar el flujo de inversión, generando producción y trabajo en la cuenca neuquina, para Patagonia y el país, y también para el mercado que vamos a consolidar a Chile”. 

YPF trabaja  para vincularlo con el oleoducto  Vaca Muerta Norte en contrucción, que irá desde Puesto Hernández hasta Loma Campana. 

Desde los 700 msnm, el ducto trepa hasta casi 2.000 msnm para cruzar la Cordillera y luego desciende hasta la Refinería Bío Bío, en Chile. 

Los trabajos para rehabilitar el Oleoducto Trasandino incluyeron el mantenimiento sobre las plantas de bombeo de Puesto Hernández, Pampa de Tril y La Primavera y una exhaustiva verificación del estado de la integridad de la cañería para poder reanudar los envíos.

La recuperación de esta traza resultará estratégica para mantener el crecimiento productivo de Vaca Muerta y descomprimir la demanda sobre el transporte del Oleoducto del Valle (Oldelval) que conecta la cuenca neuquina con Puerto Rosales, en la zona de Bahía Blanca. 

El proyecto Oldelval -que extiende el sistema de transporte desde Vaca Muerta hacia el oeste-, se encuentra en pleno proceso de duplicación su capacidad con obras por más de 1.100 millones de dólares.

Durante los primeros tres meses del año Neuquén exportó un total de 6,5 millones de barriles de petróleo, generando 460 millones de dólares. 


INFORME: El mapa de los oleoductos en el mundo

La red global de oleoductos suma cerca de 306.580 kilómetros. Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo, es el país con mayor cantidad de tuberías

A pesar de los dispares esfuerzos para acelerar la transición hacia energías limpias y renovables, el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía a nivel global. Según la Agencia Internacional de Energía, este combustible fósil continúa alimentando casi la mitad del mix energético global y a diario se consumen alrededor de 100 millones de barriles de petróleo en el mundo. Estos datos no hacen sino confirmar una máxima que lleva marcando el ritmo del mundo desde finales del siglo XIX: por muy grave que sea la crisis climática, el oro negro sigue siendo imprescindible para el funcionamiento de cualquier país y sus derivados forman parte de nuestro día a día.

Pese a esto, la infraestructura a través de la cual viaja el petróleo pasa sin embargo bastante más desapercibida. Se trata de los oleoductos, grandes tuberías de acero que transportan el crudo desde el lugar de extracción hacia las refinerías o las terminales de exportación —como los puertos desde los que zarpan los grandes barcos petroleros— y las zonas de consumo.

Su origen se remonta a la década de 1860, cuando el empresario estadounidense Samuel Van Syckel construyó uno de los primeros oleoductos para unir un campo petrolífero en Pensilvania con las estaciones de tren desde las que se distribuía el combustible.

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En la actualidad, la red global de oleoductos en activo suma un total de 306.580 kilómetros, según datos del Global Energy Monitor, aunque esa cifra incluye solo las tuberías de larga distancia o de transmisión y no las de distribución a hogares y empresas ni las de extracción, las puramente industriales. Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo con una cuota del 20%, es el país con mayor cantidad de oleoductos de transmisión del mundo con 83.303 kilómetros, seguido de otros grandes productores con amplias superficies territoriales como Rusia (47.298), China (28.613) o Canadá (24.572).

Los oleoductos son el medio más usado para transportar petróleo por los escasos costes extra que acarrean, ya que no requieren de grandes plantillas para ser operados y son infraestructuras longevas, aunque su construcción sí que requiere inversiones millonarias. Y si se trata de tuberías internacionales, también de intensos esfuerzos diplomáticos para garantizar el flujo de crudo entre dos países o más.

Un ejemplo de ello es el oleoducto Druzhba, que fue construido por la Unión Soviética en 1964 para abastecer de petróleo a los aliados socialistas del antiguo Bloque del Este y a Europa Occidental. Cinco décadas después, esta tubería continúa siendo la más larga del mundo, aunque tras la invasión rusa de Ucrania y los vetos europeos se ha convertido en una herramienta de confrontación geopolítica y su suministro se ha visto mermado.

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Otro caso que demuestra la importancia global de los oleoductos es el ciberataque que sufrió en mayo de 2021 el Colonial Pipeline, la conexión que suministra entre el 40% y el 45% del petróleo consumido en los estados del este de EE.UU. Un ataque de malware perpetrado por una organización criminal llamada DarkSide obligó a suspender su actividad, comprometió sus sistemas de información y disparó el precio del petróleo, una situación ante la cual el presidente estadounidense Joe Biden tuvo que declarar el estado de emergencia.