Dionisio Garzón: Litio de Bolivia ¿Qué viene ahora?
Ante el sepulcral silencio del gobierno de Bolivia sobre Uyuni, el proyecto estrella del litio, quiero referirme al punto esencial para encarar la industrialización de nuestros salares: ¿Qué nivel de industrialización es posible y conveniente a los intereses del país? La Ley 928 de abril de 2017 que crea la Empresa Pública Nacional Estratégica Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), encomienda toda la cadena de química básica a esta institución sin intervención de intereses privados y solo posibilita la asociación con éstos para las etapas de industrialización; a la fecha ya se hizo una considerable inversión en química básica y se preveía llegar a un total de $us 940 millones con la construcción de la planta industrial de carbonato de litio (¿en ejecución?).
En la primera etapa de industrialización se preveía también la instalación de una planta de hidróxido de litio (también es química básica) y debería haber sido encarada solo por YLB, la que junto a la planta de carbonato proveerían de materia prima a una planta de materiales catódicos, otra de baterías de ion litio y otras para obtener sales de boro, magnesio, sodio bromo etc. La aventura considera una inversión de $us 1.400 millones (YLB Conferencia en Club de Minería: “Industrialización del litio en Bolivia”) que debiera posteriormente ampliarse a los salares de Coipasa y Pastos Grandes. No es “moco de pavo” se diría por estos lados si se considera que la única proyección para los productos finales era el mercado alemán, si la asociación con ACI Systems continuaba.
¿Cómo debiera seguir la historia? Como ocurrió históricamente con nuestros proyectos mineros e industriales a lo largo de la historia, en el caso del litio hay un componente muy grande de entusiasmo producto del uso indiscriminado del proyecto como bandera política de reafirmación de postulados y no para una adecuada planificación de objetivos y de posibilidades. Los cambios de actores políticos llevaron a proponer un cambio de sistema de extracción a DLE (Direct Lithium Extraction por sus siglas en Ingles), método de moda actual a nivel piloto que se estaría probando en Bolivia por la Rusa Uranium One y el consorcio Hong Kong CBC Investment Limited. No se conocen los resultados a la fecha.
Una cosa es seguir el programa de YLB a rajatabla y otra diferente el rediseñar un camino crítico de investigación técnica, económica y de mercados.
La sobre oferta de sales de litio es una realidad hoy proveniente de operaciones en salares andinos y de yacimientos de litio en roca dura protagonistas de primera línea con reservas probadas y probables que van desde 243,8 millones de toneladas (MM ton) y 4,5 MM ton de carbonato de litio equivalente (LCE) de Sonora Lithium Project en México; 179 MM ton de mineral y 3,1 MM ton de LCE de Thacker Pass Lithium Project en Nevada; hasta Pilgangoora Lithium –tantalum Project en Australia con 108,2 MM ton de mineral con una ley de 1,27% de Li2O.
Reservas de alta ley que contrastan con las de salares andinos que tienen bajas concentraciones de litio (v.g. 1840 miligramos por litro de salmuera en el Salar de Atacama).
Hay proyectos como Bacanora en México que podrían producir hasta 35.000 ton por año a un costo de $us 4.000 por ton. Este proyecto es muy competitivo en costos frente a proyectos en salares (hasta $us 5.000 por ton). No se conocen estimaciones en el caso del Salar de Uyuni y ese debiera ser el primer reto.
Poder llegar a producir baterías de ion litio con alguna posibilidad real de integración a la cadena de uso de estas en vehículos eléctricos e híbridos fabricados en el hemisferio norte parecería un intento de muy baja perspectiva. La legislación en Bolivia, como reitero hace años en mis columnas, es completamente desfavorable, y nuestra situación geográfica supone costos adicionales por la importación de componentes que no producimos y por la exportación de las baterías hasta los mercados del norte. Los costos adicionales harían de estas baterías las más caras del mercado.
El litio metal alcalino número atómico “3” en la Tabla Periódica es un elemento abundante en la corteza terrestre: en salmueras residuales, calderas volcánicas, rocas pegmatíticas y en aguas subterráneas fósiles. No se presenta como elemento nativo y los minerales primarios básicos son: lepidolita, ambligonita, espodumeno, la variedad de turmalina llamada rubelita, un fosfato (ambligonita) y tres silicatos que se presentan en rocas de amplia distribución en la corteza como son las Pegmatitas.
Como es un elemento abundante sus minerales tienen precios relativamente bajos,se comercializan en el mercado como carbonato (48% del consumo mundial), hidróxido (16% del consumo) y como bromuro (Jadarita), cloruro y minerales básicos (SP ANGEL, Warren Dick 2015, The rise of lithium). No se comercializa en mercados específicos de commodities sino en trato directo entre productores y consumidores finales. El uso mayor de estos productos es la fabricación de cátodos de baterías recargables.
La proyección del mercado del litio puede tener una demanda global de más de 980.000 ton de LCE. De esta demanda Albemarle, FMC y SQM producen el 70% de la oferta actual, porcentaje que puede llegar a 80% si sus proyectos en Chile y Argentina son exitosos.
Con la oferta de otras empresas menores de China, Canadá y Australia, el mercado actual es de sobre oferta; si el país no da un golpe de timón para acelerar el proyecto industrial y la asociación estratégica con estas empresas y/o con productores mayores de baterías y automóviles eléctricos (Tesla, General Motors, Chevrolet, etc.,) el destino de nuestro proyecto se ve muy gris. Todos queremos que se cristalice a la brevedad pero no estamos tomando en cuenta estos parámetros y otros como el acceso a los demás componentes de baterías (cobre, cobalto, níquel, manganeso, grafito, etc.) que juegan un papel decisivo si queremos acceder a ese tipo de producción.
Se dice que en una batería de ion litio hay diez veces más grafito que litio por ejemplo, ¿sabemos de dónde sacaremos este mineral si llegamos a esos niveles de producción? ¿Y los otros metales y componentes? Es hora de decisiones, el mundo encara una guerra de mercados y nosotros estamos apenas queriendo pasar del pilotaje a la planta industrial
*Ingeniero geólogo, ex Ministro de Minería y Metalurgia.