Alonso: El mordaz historiador Miguel Bravo Tedín

OPINIONES 19/07/2022 Por CLUBminero
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RICARDO ALONSO
RICARDO M. ALONSO*

Miguel Bravo Tedín, chozno de Macacha Güemes y uno de sus últimos descendientes, falleció el sábado 9 de julio de 2022 en la ciudad de La Rioja.

Un patriota y un estudioso de la historia como él, que había llegado a ocupar un sitial en la Academia Nacional de la Historia, pudo encontrar en la fecha de su muerte, el Día de la Declaración de la Independencia, un premio y consuelo ante la historia. Bravo Tedín amaba Salta donde había hecho muy buenos amigos, entre ellos el historiador Gregorio Caro Figueroa, la filósofa Lucía Solís Tolosa, el maestro platero Horacio Bertero, entre otros. Antes de la pandemia vino a Salta, un poco de vacaciones y nostalgia de raigambre, como a la presentación de libros y el dictado de conferencias.

A pesar de su edad octogenaria era un hombre jovial, alegre, feliz, dicharachero, mordaz, con el chiste rápido y a flor de piel, producto de una experiencia de miles de lecturas. Su vida era leer y escribir. Pero tenía prohibido ser aburrido y hasta los temas históricos más delicados buscaba de reflejarlos a través de una anécdota, una figura, una metáfora que le quitaran solemnidad de bronce y se los sirviera en bandeja al lector, perfectamente adobados y gratinados.

Era un sibarita de las buenas comidas regionales y de los mejores vinos. Especialmente los tintos de altura aunque sin descuidar los blancos y, de paso, poner sobre la palestra la vieja discusión del torrontés riojano versus el torrontés salteño en su origen y mejor calidad. Su salteñidad de sangre no alcanzaba a doblegar a su riojanidad de residencia y cuna de la mujer que amó y lo acompañó a lo largo de su vida, la docente y pintora Marta Cortez Agüero.

¿Cómo podemos recordar a nuestro biografiado?

Fue un sabio, un escritor, un académico, un creador y un hacedor, pero sobre todo una bella persona que irradiaba buena onda. Incluso en sus últimos meses de vida, muy desmejorado físicamente, no perdía el humor y las conversaciones por teléfono eran un dechado de humor sano. Miguel Bravo Tedín (1939-2022, 83 años), nació en la ciudad de Buenos Aires, pero de chico se trasladó a Córdoba donde realizó sus estudios primarios y secundarios. Cuando estaba por terminar el secundario se desbarrancó con el automóvil de su padre en las Sierras de Córdoba y quedó gravemente herido.

Ello le obligaba a usar aparatos mecánicos para desplazarse. Su vocación era estudiar geología y así se inscribió en la prestigiosa Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba. Pero sus limitaciones motrices, a causa del accidente en las sierras, no le permitían moverse con soltura en el terreno. Cambió geología por historia y allí sí hizo carrera hasta obtener su licenciatura. Córdoba en la década de 1970 era una ciudad muy movilizada y con el golpe militar muchos tuvieron que optar por el exilio. Entre 1977 y 1980, Bravo Tedín se radicó en París y Madrid donde completó su formación académica en varios centros de excelencia.

Fue uno de los fundadores de la revista “Hortensia” (1971 a 1989). En sus páginas publicó más de 500 cuentos cortos. En su libro “Humor en mano” (2010) incluyó “…lo menos malo de los cientos y cientos de cuentos que escribí en 25 años de hacer humor” y que publicó en la revista Hortensia. Estaba muy comprometido con el libro físico al punto que no solamente llegó a publicar más de 50 libros propios sino que además abrió el juego para que desde la Secretaría de Cultura de La Rioja y la Cámara de Diputados se estableciera un sencillo sistema de mecenazgo para que los autores noveles o ya formados pudieran publicar sus obrar sin tener que recurrir a sus propios peculios. Y no era que buscara productos de alta factura en papel, tintas, colores, gramaje y abrillantado, no, se conformaba con un libro normal en lo estético pero rico en sus contenidos.

Entre sus más de 50 libros se destacan obras de historia, literatura, historia novelada, vidas de próceres y caudillos, biografías y páginas autobiográficas, cuentos, ensayos, picaresca, entre otros géneros. Por mencionar algunos se tienen: “Cuentos para leer y olvidar” (1968); “Historia del Barrio Clínicas” (1971, 3 ediciones); “Cordobés culo al revés” (1991); “Los caudillos riojanos ante la historia” (1998); “Historias de La Rioja” (1999); “Belgrano y su sombra” (2003); “Don Juan Facundo” (2008, 3 ediciones); “La novela de Felipe Varela” (2008); “Crónicas agudas y obtusas: Historias de vida” (2015); “Intérpretes de dos mundos” (2016), “Joseph Redhead: Un médico escocés en tiempos de revolución”, entre muchos otros.

Precisamente contaba con papeles originales de Redhead. Desde 1981, Bravo Tedín residió en La Rioja. En 1976 comenzó a colaborar con la revista humorística “Hortensia”, un medio clásico del humor cordobés, en formato tabloide y papel obra, donde colaboraba con y sin firma en todos los números. Allí tenía de colega de aventuras al Negro Fontanarrosa quién brillaba con sus tiras del “Inodoro Pereyra” y “Booggie El Aceitoso”. Desde 1976, Bravo Tedín comenzó a colaborar con la revista nacional “Todo es Historia” de Félix Luna y publicó allí decenas de notas de interés históricos. Tanto en Córdoba como en La Rioja fue funcionario del área de cultura. En La Rioja, además, dirigió el Archivo Histórico de la Provincia.

Bravo Tedín era un bromista nato. Cuando hablaba por teléfono, cuando iba a un supermercado o cuando daba una conferencia académica en el auditorio que fuera. Muchos lo recuerdan en la Casa de la Cultura de Salta cuando hizo la donación de un escudo de la familia Tejada del siglo XVIII al gobierno de Salta para que se exponga en el Museo Güemes. Como ya antes había donado, también con cargo, el mantón de Manila que perteneció a su chozna Macacha Güemes o el diploma de médico del Dr. Joseph Thomas Redhead, uno de los grandes hombres de nuestra independencia. Bravo Tedín falleció sin ver cumplido el sueño de que esas dos piezas fueron exhibidas.

Su último trabajo de enjundia lo publicó en Salta en 2020 bajo el título “Sarmiento: Profeta del Humor”, editado por Mundo Gráfico Editorial. Para llevar a cabo ese monumental trabajo de recopilación de piezas humorísticas anecdóticas, Bravo Tedín tuvo que leer y anotar los 53 tomos de las obras completas de Domingo Faustino Sarmiento.

Buscar en la prosa del gran sanjuanino anécdotas humorísticas y graciosas fue una penetrante aventura intelectual. El académico Bravo Tedín, un estudioso cabal de la historia argentina, lo hizo por satisfacción personal y como una entrega agradecida a sus futuros lectores.

La historia es un “árbol de frutos tardíos” decía en un reportaje que le hicieran en un diario de La Rioja y remataba que para hacer historia, hay que acumular lectura, trabajo y muchas cosas más. Lector voraz desde niño gracias a la biblioteca paterna, había recorrido un largo camino que le marcaba sabiduría pero con un humor picante y ácido, propio de su carácter extrovertido.

El libro sobre Sarmiento cuenta con un erudito prólogo del académico Gregorio Caro Figueroa y un prefacio del suscrito.

La obra de Bravo Tedín, fue el fruto de tres años de un escrupuloso y selectivo recorrido por el medio centenar de tomos de la “Obra Completa” de Sarmiento, caudalosa fuente de ideas e información, que comenzó a editarse en 1887, un año antes de su muerte, y concluyó en 1903 durante el segundo mandato del general Julio A. Roca.

En 1878 Sarmiento escribió: “Cuando la inteligencia sonríe hay gloria en las alturas y paz en la tierra de los hombres”. Cien años después, al señalar uno de los pecados argentinos, Borges advirtió “la falta de humor y la solemnidad, que es uno de nuestros males”. El presente argentino está confirmando esa hipótesis de Borges sostiene Caro Figueroa en el prólogo.

Bravo Tedín fue el mejor exégeta del humor sarmientino. Largos y azarosos años no arrebataron ni disminuyeron su buen humor. Humor que trascendía lo chistoso: el sutil y filoso modo de ejercer la crítica social, comenzando por él mismo, tomándose el pelo.

En Bravo Tedín el humorismo era algo más que una vocación: era su natural estilo de vida. La Academia Nacional de la Historia prepara para agosto de 2022 un homenaje a su memoria.

* Doctor en Ciencias Geológicas

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