Poliarquía: Elecciones provinciales y minería en Argentina

ACTUALIDAD 19/01/2023 Por POLIARQUIA / CLUBMINERO
LA CONOCIDA CONSULTORA DESCRIBE EL CALENDARIO DIVERSO QUE TIENE EN VILO A LAS MINERAS
urnas argentinas
Urnas a la calle. ¿Còmo sigue esto?

Pasó el Mundial, desde luego que no se fue la inflación, pero para la política argentina todo se teñirá en el próximo semestre especialmente, con la carrera electoral.
CLUBminero tuvo acceso a un brief de Poliarquía Consultores para sus suscriptores y abonados, en el cual describe el calendario, no único, en las provincias argentinas que más interesan a la minería. Aquí está:


Un 2023 electoral: con incertidumbre.
¿Se puede preparar la agenda de la minería para el 2024?


En estos comienzos de año se ha mantenido el mal humor de los últimos meses del 2022. Ni los festejos
deportivos, ni las fiestas de fin de año o las esperadas vacaciones lograron cambiar el pesimismo sobre la situación del país. En el año que pasó la inflación alcanzó la tasa anual más alta de las últimas tres décadas (94,8%) y para 2023 los pronósticos sugieren una cifra parecida.

Por otro lado, si de mal humor se trata, es seguro que en el 2023 tampoco habrá cambios en los temas que
inquietan a la mayoría de los sectores productivos, incluido el minero. Hoy no vale la pena promover falsas
expectativas. Las restricciones cambiarias, la estabilidad fiscal o las retenciones no se moverán. Se trata de temas que -sin embargo- deberán ser monitoreados y retomados con el norte puesto en el próximo gobierno.

Para ese entonces, cualquier dirigente, partido o alianza que quiera comenzar su gestión deberá tener en cuenta ese alicaído ánimo social y esa compleja agenda de temas prioritarios. Igualmente, el paisaje es brumoso. En nuestra última medición, la expectativa que los argentinos tienen sobre una eventual mejora de la situación es solo del 24%. Es el valor más bajo desde el 2014. Más inquietante aún, el 47% cree que en el 2023 todo será peor.

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“¿Cómo cree que será la situación general del país dentro de un año: mejor, igual o peor que la actual?”

En esa línea, la opinión de los ciudadanos sobre la política y los líderes políticos se emparenta cada vez más con ese mal humor social. Los indicadores sobre el desempeño del gobierno nacional, las provincias o los principales dirigentes caen mes a mes. En un año electoral, no hay líder que alcance los 40 puntos de imagen positiva y en las provincias no hay gobernador que hoy tenga asegurada su reelección.

Por eso los gobernadores adelantan elecciones. El plan es escindirse del seguro rechazo al gobierno nacional, aunque también -en sus territorios- lograr anticiparse a resultados favorables lo antes posible.
Seis provincias mineras anunciaron la celebración de comicios. Las empresas están por cierto atentas a ese calendario, aunque para ellas saber quiénes serán los próximos gobernadores en el 2023 es menos importante que saber hacia dónde guiarán sus decisiones en el 2024.

Esto es particularmente importante en provincias con minería donde en grados diversos los gobernadores continúan mostrando su aversión a los riesgos políticos asociados a la actividad. En el nuevo ciclo político que comienza en el 2024, una parte de la estrategia de posicionamiento del sector minero debería ser el
tratar de reducir al máximo ese “risk averse” de la política sobre la minería. Es una tarea ardua pero necesaria. Para ese fin, la minería cuenta al menos con tres ventajas. En comparación con el campo o con el sector manufacturero su perfil mejoró mucho en los tres últimos años. Además, es una actividad que hoy tiene mucho para decir y ofrecer y, lo más importante, es una industria que en el país siempre estuvo “en el ojo del huracán” y por lo tanto siempre mejor preparada que el resto de los sectores productivos para lidiar con la crisis y salir adelante.
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Pero hay que aceptar también que desde el punto de vista político las decisiones más importantes que hoy afectan o favorecen a la minería en las provincias provienen justamente de los mandatarios provinciales. En general, sus dictámenes y decretos tienen más peso que los del presidente quien, en cambio, es determinante en las decisiones macroeconómicas. Está claro que sobre esto último los gobernadores poco pueden hacer.

Efectivamente, hacer minería en las provincias incumbe a los gobernadores, pero “hacerlo en el país” depende del presidente (y de sus ministros de economía). Para la minería, el nuevo ciclo político de 2024 debe al menos traer la ilusión de cambios para impulsar los actuales y futuros proyectos. Habrá igualmente una lista de prioridades que las empresas deberán fijar con cautela y negociar por separado con el Estado nacional y los Estados provinciales.

Mientras tanto, el paso previo electoral del 2023 genera interrogantes. En las provincias hay inquietud incluso en el círculo político íntimo de los gobernadores que hoy hablan poco y dosifican datos de acuerdo a sus campañas. En Jujuy, Gerardo Morales no puede ser re-electo y aún se desconoce a ciencia cierta quien será el que lidere la candidatura del oficialismo provincial. El 7 de mayo, en menos de cuatro meses, tendremos elecciones.

Una semana después, el 14 de mayo, habrá comicios en Salta. La confianza del gobernador Sáenz es sólida, pero no así los resultados de las últimas mediciones del 2022. La fragmentación es un elemento de riesgo en Salta donde 35 partidos y coaliciones están hoy habilitados y listos para los comicios. Es un número desmedido y quizás la boleta única electrónica tiene que ver con la superpoblación de lemas. Salta es una provincia que muestra siempre dudas.

Luego, el mismo 14 de mayo, San Juan elige gobernador. Uñac va por su tercer mandato, pero aún es un enigma si la justicia se lo permitirá. Si la reelección no avanza como lo planeado, la minería tendrá que afrontar el riesgo de caminar por primera vez sin el sostén del fuerte liderazgo político de sus gobernadores. En 20 años, ese patrocinio fue necesario y dio buenos resultados (12 de Gioja y 8 de Uñac). Hoy es un escenario inquietante.

Otras tres provincias donde la minería mantiene expectativas para el 2024, inaugurarán y cerrarán la agenda de
elecciones anticipadas. Cada una con sus particularidades. Abren el calendario el 16 de abril Rio Negro (que elige gobernador y la totalidad del cuerpo legislativo) y Neuquén (con una feroz interna en el MPN) y cierra Mendoza el 24 de setiembre (ahí no hay re-elección, lo que ha terminado por convertirse en un problema para el sector).

Por su parte, Chubut, Santa Cruz, Catamarca y La Rioja mantienen sus comicios con el calendario nacional. Chubut es un interrogante, pero con un gobernador sin re-elección. Santa Cruz, otro interrogante, aunque con reelección indefinida y un peso importante del arrastre nacional. Mientras tanto, Catamarca últimamente volcada hacia la figura presidencial corre el riesgo de verse influida por los resultados electorales de sus vecinas y La Rioja, de la cual se sabe poco, excepto cuando su actual gobernador busca llamar la atención.

Finalmente, en lo que respecta al mediano plazo, un aspecto a tener en cuenta es que en los próximos tres o
cuatro años tendremos quizás “dos minerías” o al menos dos sectores diferenciados. Una minería nacida de las
reformas de los 90s y otra sostenida en el litio y en la agenda energética y de la electro-movilidad. En las últimas
encuestas que hemos realizado, comprobamos que esto está cada vez más presente en la mirada de los políticos, las comunidades y las propias empresas. Este desdoblamiento puede influir en varios sentidos, aunque de manera especial en un eventual giro de la conflictividad y las disputas. Como en toda la región, Argentina será testigo de nuevos jactancias nacionalistas o localistas, así como una mayor presión por la redistribución de la renta y un cambio de orientación de la agenda ambiental. Los protagonistas serán las comunidades y los sindicatos, a los que se sumarán las organizaciones sociales y los proveedores.

En este contexto, Poliarquía Consultores está preparando datos y análisis sobre la situación de la minería en el
nuevo contexto político que comienza con las elecciones en este 2023 y concluye con el inicio del nuevo ciclo en el 2024. El panorama es complejo e incierto. El 2023 es un año bisagra, de elaboración y en el que no debería haber grandes cambios que favorezcan a la industria (quizás lo contrario). La premisa es describir y explicar el 2023 y pensar y preparar el 2024. 

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