En la provincia de Islay, región Arequipa, el proyecto es visto como una confianza en el sector minero peruano para desbloquear otros proyectos estancados en todo el país.
Tía María sufrió largos años de retrasos debido a la oposición local por motivos medioambientales. Las protestas entre 2011 y 2015 dejaron seis muertos y obligaron a la suspensión del proyecto.
Perú aprobó la mina en 2019. Southern Copper reanudó su desarrollo en 2024, a medida que se aliviaban las tensiones locales.





































































