Canadá refuerza su agenda minera con Argentina
Canadá, anfitriona de la tradicional PDAC de Toronto, está dando señales al Sur del planeta donde sus empresas han embellecido sus balances por los inauditos precios de minerales y metales.
Hacia fin de año fue comentado el nexo que promovió la embajada canadiense en Buenos Aires con las autoridades de la región de Alberta.
Claudio Vidal, estará en Toronto,
El movedizo e hispanoparlante embajador, Stewart Wheeler, viene recorriendo las provincias y haciendo agendas de contactos bilaterales con un mensaje de que el comercio exterior es a dos puntas. En la misión que irá a Canadá hay funcionarios y empresarios que se preguntan cómo sigue esta relación bilateral en un paisaje que nada tiene que ver con el que había hace un par de años atrás.
Wheeler y de , el líder de la Cámara de Comercio Argentino-Canadiense, para encontrar algunas aristas que se irán desplegando en los primeros días de marzo, cuando se haya derretido buena parte, aunque no toda, la nieve que llegó a cincuenta centímetros en la capital de Ontario, en una tormenta memorable.
El representante canadiense eligió abrir en inglés y francés solo para volver rápidamente al español, el idioma del vínculo cotidiano, y dar la bienvenida a una comunidad binacional reunida para celebrar dos hitos: los 85 años de relaciones diplomáticas entre Canadá y Argentina y un año de fuerte reactivación del vínculo económico.
“En nuestra casa, tantos amigos de la comunidad canadiense y argentina, agradecemos por acompañarnos en esta ocasión especial en la que celebramos el 85 aniversario de las relaciones bilaterales y un año exitoso de vínculos económicos entre nuestros países”, comentó.
Ante autoridades presentes el mensaje fue claro: la relación bilateral se sostiene sobre el comercio, pero se proyecta a partir de las personas. En ese sentido, destacó el rol estratégico de la Cámara de Comercio Argentino-Canadiense como algo más que una red de networking: un espacio donde se tejen puentes reales entre empresas, emprendedores y gobiernos, motor histórico de la relación entre ambos países.
El repaso histórico reforzó la idea. Canadá abrió su primera oficina en Buenos Aires hace 114 años y fue, precisamente, una oficina comercial. Desde entonces, comercio e inversión no solo acompañaron la relación diplomática, sino que ayudaron a construir una amistad que atraviesa generaciones. “No sorprende que hoy celebremos este aniversario hablando de comercio”, señaló.
A un año de su llegada al país, el representante reconoció que percibe “nuevos vientos de apertura” en la relación bilateral, con señales concretas como el relanzamiento de las negociaciones de libre comercio entre Canadá y el Mercosur. En ese marco, subrayó la importancia de un comercio internacional basado en reglas claras, capaz de reducir barreras, mejorar la competitividad y brindar previsibilidad a los inversores.
La agenda no se limitó a lo económico. También hubo espacio para destacar el fortalecimiento de la relación bilateral en defensa y cooperación polar, con hitos como la reciente visita de un buque canadiense a la Antártida y la invitación a participar de futuras operaciones conjuntas. “No solo somos socios comerciales, somos socios polares”, afirmó, enlazando desarrollo sostenible, protección ambiental y seguridad regional.
El tramo final del discurso tuvo un tono más personal. El embajador compartió su experiencia recorriendo el país fuera de Buenos Aires, reivindicando el carácter federal de la Argentina y la necesidad de conocer su interior para comprender su identidad. En ese recorrido, San Juan ocupó un lugar especial: fue su primera visita provincial como embajador y una provincia con la que, dijo, sintió una conexión profunda, no solo por las inversiones canadienses, sino por valores compartidos como la educación, el arraigo territorial y el desarrollo a partir de los recursos naturales.
La mención a Domingo Faustino Sarmiento y a la higuera de su casa natal, cuyo retoño crece hoy en los jardines de la Casa de Canadá, funcionó como cierre simbólico del mensaje: dos países distintos, unidos por historias, valores y una mirada común hacia el futuro.
Con agradecimientos finales y una invitación a seguir profundizando proyectos estratégicos, la velada cerró con un brindis por los 85 años de relación Canadá–Argentina y por una agenda común que, según quedó claro, busca dejar de ser promesa para convertirse en impacto concreto.
En un clima de camaradería y proyección estratégica, el representante canadiense tomó la palabra para poner en valor una relación bilateral que ya acumula 85 años de historia y que, lejos de mirarse en modo aniversario, busca acelerarse hacia el futuro. Frente a autoridades diplomáticas, empresas socias y nuevos integrantes de la Cámara, el discurso giró sobre una idea fuerza: la colaboración como motor real de desarrollo.
El representante canadiense destacó el dinamismo argentino: “Llevamos 85 años de relaciones diplomáticas entre los países, 85 años de colaboración, de respeto mutuo, de visión compartida. De alguna manera eso nos permite mirar el pasado con orgullo, pero lo más importante es mirar el futuro con compromiso y con optimismo, trabajando a partir de esta colaboración mutua. Así que es extremadamente interesante eso me llama la atención”.
Los números respaldaron el mensaje. Más de 900 actividades realizadas en el último año y una agenda que convocó a más de 6.000 asistentes y 200 oradores marcaron el pulso de una organización en expansión, con foco en generar espacios reales de intercambio, negocios y cooperación. El reconocimiento al equipo de trabajo, a los comités y a los sponsors fueron parte central del discurso, subrayando que el impacto no es espontáneo, sino el resultado de profesionalismo y gestión sostenida
¿Por qué importa una Cámara binacional? Porque acorta distancias, construye confianza y eleva estándares, explicó, al tiempo que enumeró los resultados buscados: empleo formal, inversiones con transferencia de conocimiento, productividad, sustentabilidad y cadenas de valor modernizadas. Todo, con un objetivo claro: contribuir al futuro de la Argentina desde una lógica de previsibilidad y largo plazo.
“Y en ese sentido, el valor de la colaboración lo vemos en cada una de las mesas de trabajo en las cuales se participa. Lo más relevante de todo eso es poder lograr un avance concreto para el país. Empleo formal y de calidad, inversiones que traigan conocimiento, buenas prácticas, productividad, sustentabilidad, cadenas de valor que finalmente se modernizan y hacen posible el futuro de la Argentina”, expresó.
En el cierre dejó en claro el rumbo: más apertura, más proyectos conjuntos y una red cada vez más activa entre Argentina y Canadá, apoyada en lo que ambas partes saben hacer mejor, colaborar, emprender y transformar, con la mirada puesta en convertir vínculos históricos en oportunidades concretas.
“Nuestro compromiso es mirar hacia adelante de una manera muy clara. Seguir potenciando esta red a través de calendarios ágiles, con contenidos relevantes que efectivamente nos permitan seguir avanzando. Generar espacios de negocios que den frutos concretos. En ese sentido, nuestro compromiso es seguir abriendo puertas, seguir colaborando en conjunto”.